lunes, 13 de enero de 2014

El Aleph pero en Skype

Hace largo tiempo que esto ya no sucede, pero era necesario incluirlo en el listado de los aleph que viven dentro de la tecnología. Un buen día, a través de Skype, descubrí que había un modo de comunicarse que no era lineal, en donde yo escribía una cosa, otra persona respondía otra pero las respuestas se daban de un modo extraño. Ese aleph sólo aparecía cuando estaba Pablo y, más tarde descubrimos, funcionaba desde su computadora hacia cualquier dispositivo con Skype desde el que pudiera comunicarme con él. Creo, creemos, que sólo funcionaba cuando yo recibía esos mensajes, pero eso ya no puede ser comprobado.
Lo que sospecho que sucedía era lo siguiente: mi computadora tenía un horario que llamaremos el "normal" u "original", un reloj que estaba "bien". Su computadora tenía otro horario, una hora anterior pero no muy lejana de la "normal", entonces si yo escribía "Hola", su respuesta aparecía arriba (antes) en la ventana del chat y no después (porque el horario era anterior al normal): 

[14:28:09] pablo: se te siguen desordenando los mensajes?
[14:29:35] Larisa: jajajajajaj
[14:29:37] Larisa: y el mate?
[14:31:39] pablo: jajajajajaja
[14:31:41] pablo: eso es bizarrísimo
[14:31:43] pablo: a mi me llegan bien
[14:31:44] Larisa: sí, hace calor

A medida que pasaba el tiempo e íbamos charlando, su tiempo anterior iba avanzando sobre el tiempo normal. El Skype siempre ordenaba las respuestas linealmente en base al tiempo normal, de modo que lo que él me escribiera se iba intercalando en mis preguntas y comentarios. 
Si hubiera una imagen para explicarlo, quizás podríamos pensar en una línea recta (el tiempo "normal") y en una línea zigzagueante o curva (el tiempo "anterior") que la atraviesa; los puntos de ese zig zag que tocan la línea recta son sus palabras reordenadas según mi tiempo en el Skype, las curvas que no se conectan con la línea son aquellos momentos en el tiempo "anterior" en donde Pablo no escribió nada. He aquí un ejemplo:

[18:17:55] pablo: y la mascara
[18:18:46] Larisa: holi!
[18:18:50] Larisa: dame 15 q termino un txt
[18:21:02] pablo: jajaja, estás progresando
[18:21:42] pablo: jajaja, ve, ve
[18:32:58] Larisa: leído y fichado
[18:32:59] Larisa: iupi

[18:18:46] Larisa: holi!
[18:18:50] Larisa: dame 15 q termino un txt
[18:21:02] pablo: jajaja, estás progresando
[18:21:42] pablo: jajaja, ve, ve
[18:22:26] pablo: es cierto
[18:22:27] pablo: wow
[18:22:29] pablo: bizarro
[18:23:35] pablo: tendrás que ser sucia
[18:23:52] pablo: hay poca agua?
[18:24:34] pablo: aaah, claro
[18:27:59] pablo: el motor?
[18:32:58] Larisa: leído y fichado
[18:32:59] Larisa: iupi
[18:34:27] Larisa: :)
[18:34:37] Larisa: fichar después de leer es una de mis mejores costumbres adquiridas
[18:35:13] Larisa: ahora debo juntar fuerzas para ducharme... en fin

Sin embargo, existió la hipótesis, ya incomprobable, de que el tiempo en ese zig zag (el tiempo "anterior") se iba modificando exponencialmente. Por esa razón, cada vez la relación entre un comentario y el otro era más lejana: el primer saludo tenía dos minutos de distancia, los comentarios luego podían tener hasta cuarenta minutos de diferencia. Si me iba a hacer mate y volvíamos a charlar, muchas veces el tiempo se acomodaba (temporalmente): mi no escribir hacía que pase su tiempo anterior avanzando sobre mi último comentario, pasándolo en el tiempo "normal" y así podíamos volver a chatear con menor distancia, sin tener que buscar con la ruedita sus mensajes, que quedaban muy arriba.

[18:39:51] pablo: eso puede ser más soportable
[18:40:12] Larisa: de hecho siempre fui re ordenada, el año pasado fue de mi mayor caos... especialmente por tener fotocopias y textos que no tengo dónde poner (los de proa, los de la adscripción, los de los grupos de estudio...)
[18:42:10] pablo: :)
[18:43:59] Larisa: incordio
[18:44:05] Larisa: claro, no sé

[18:40:12] Larisa: de hecho siempre fui re ordenada, el año pasado fue de mi mayor caos... especialmente por tener fotocopias y textos que no tengo dónde poner (los de proa, los de la adscripción, los de los grupos de estudio...)
[18:42:10] pablo: :)
[18:43:12] pablo: 19:25
[18:43:30] pablo: tenés la última versión del skype
[18:43:30] pablo: ?
[18:43:59] Larisa: incordio

[18:44:05] Larisa: claro, no sé

***


[¿aún no entendés cómo funciona el aleph?]
[20:22:58] Larisa: te voy a explicar
[20:23:01] Larisa: es así
[20:23:03] Larisa: vos escribís
[20:23:33] Larisa: y llega un punto (algún día tendrás que traer tu compu o yo llevar la mía y averiguarlo) en que el tiempo se empieza a modificar
[20:23:35] Larisa: veamos
[20:23:38] Larisa: yo te hablo
[20:23:43] Larisa: vos me hablás, pero tu reloj es del pasado
[20:24:39] Larisa: yo te saludo "Hola Pablo" 20.13
vos me saludás, después, obvio, pero para la compu es antes
entonces aparece "Hola Lari" 20.10
entonces la respuesta es
Hola Lari
Hola Pablo
[20:24:53] Larisa: pero de a poco, vos tenés un inicio de reloj
y yo tengo siempre el mismo, la hora REAL
[20:26:17] Larisa: entonces para vos va pasando el tiempo
y hay veces en que ese tiempo que pasó, se conecta con el actual (o con el mío ya no actual y del que hablamos hace un rato)
entonces de repente me respondés en un presente pero que es pasado mío. En realidad siempre es así, pero para que veas:


[20:13:15] PANTRO: no, creo que no
[20:13:22] PANTRO: nunca lo vi en acción, siempre estoy del otro lado
[20:13:30] PANTRO: de hecho, soy basicamente el único que no puede verlo
[20:13:34] Larisa: están muy pensadas, gracias por notarlo



Eso significa que vos me hablas en el horario en que yo te mandé las listas
[20:26:25] Larisa: el tema es que la distancia de tiempo NO ES SIEMPRE LA MISMA
[20:26:31] Larisa: y eso es lo que quiero descubrir
[20:26:52] Larisa: yo tengo la hipótesis de que aumenta la distancia temporal conforme pasa más tiempo que hablamos, pero de momento no puedo averiguarlo porque me da paja

Y finalmente, aunque ya lo sabíamos, Pablo cambió su computadora y el aleph murió:

[06:45:56 p.m.] Larisa: yo sabía que esto iba a pasar, pabi
[06:48:21 p.m.] pablo: qué cosa?
[06:48:29 p.m.] Larisa: el aleph murió
[06:48:34 p.m.] pablo: perdón, me perdí entre los archivos de muñoz
[06:48:36 p.m.] pablo: POSTA?!
[06:48:47 p.m.] Larisa: el aleph estaba en tu computadora
[06:49:08 p.m.] Larisa: ahora que tenés otra el aleph ya no está
descubrir la razón de su existencia lo destruyó
[06:49:27 p.m.] pablo: que poético

(cfr. Celular, 18 de septiembre de 2010 2010/09-celular.html )

Sonidos

Los sueños musicales poseen distintas categorías:
a) sueños en los que hay música de fondo
b) sueños en los que la música es todo el sueño, sin imagen (visual)
c) sueños en donde el ruido es tan fuerte que molesta (sueños dentro de boliches, con luces que titilan)

En general puedo deducir que estos sueños poseen música creada por mí misma (no es algo externo que se mete dentro del sueño -excepto por los truenos de hace unos días-). La mayor parte de las veces son canciones que ya conozco, pero la música electrónica (¿electrónica? por lo menos "ruidosa") de los boliches la diseña mi propio cerebro. Esto último lo concluyo gracias a que he tenido estos sueños en lugares (físicos) muy silenciosos, donde es poco probable que haya tomado algún sonido exterior para reformularlos (aunque factible -a comprobar-).

martes, 19 de noviembre de 2013

Cerealitos

Hace algunas semanas ya que recuerdo algunos sueños durante mis clases de yoga. Siempre recuerdo los sueños pero últimamente recuerdo cosas muy lejanas, que siento que soñé cuando era chiquita. Entre ellos un sueño en un bosque, del que no recuerdo más que algunas personas presentes, quizás alguna chica rubia. Otro más recordé hoy también sobre un bosque pero cerca de una ruta, que me recuerda a otro sueño más de unos campos cerca de una autopista y de algún viaje familiar (esto último de la vigilia) en donde con una novia de mi hermano conocí a las gatas peludas, esa oruga medio rara (ahora también recuerdo que en ese lugar unas serpientes nadaban en el agua).
Lo más significativo fue cuando durante un ejercicio de yoga vino a mi mente una imagen, de esas casi indescriptibles que uno sabe que son reales pero que, sin embargo, no puede explicar ni contar del todo cómo son, porque funcionan como un entero, sin que uno pueda recordar cada detalle, algún detalle. Sé que había una arcada, una arcada como tenía mi casa anterior, pero en este caso era un lugar de desayuno, un hotel en donde estaba con mi papá y mi mamá. Esto no era un sueño. Intenté hacer el esfuerzo porque algo de eso me trajera más información... La única vez que nos fuimos de viaje sólo los tres fueron unos días en Chile (porque siempre íbamos con toda la familia). La imagen rememoraba algo del último día, o esa es la sensación que tengo, del desayuno del último día en donde nos estábamos yendo. Algo dulce, ¿algo con una mermeladita de hotel? No estoy segura... ¿con un yogurt? No sé, cereales, algo. Hago el esfuerzo por retener la imagen, que no termina por decirme nada pero que siento como un hallazgo increíble que vino a mí sin buscarla. 
El resto del tiempo no pude más que pensar en eso hasta llegar a mi casa. Por fin esta imagen es (casi) contrastable, no es, en este caso, imposible saber si es un antiguo sueño o una creación mía en la que a nadie le puedo preguntar si sucedió o no. Por eso ni bien llego hablo con mi mamá, le cuento del viaje (que por supuesto recuerda), le cuento del lugar, traslado la conversación al desayuno ¿qué era lo que comía en el desayuno? ¿había/nohabía algo que a mí me gustaba? "Sí, en ese hotel tenían unas cajas chiquititas con los cerealitos que vos comías, en ese momento no era tan común verlas y yo las agarraba para dártelas"

lunes, 11 de noviembre de 2013

Pelo

Vuelta a soñar que tengo sueños lúcidos y durante el sueño me pregunto si son lúcidos o sueños que imitan la idea de sueño lúcido. Como no supe cómo comprobarlo le cambié a mi compañera de sueño el tono de pelo a color rojo. Esta vez no pude volar.

Recordado, escrito, copiado y pegado aquí durante la reelaboración de la ficha Siracusano, Gabriela. “Representaciones: energías, fuerzas y poderes”. En: VIII Jornadas de Teoría e Historia de las Artes, Epílogos y prólogos para un fin de siglo. Buenos Aires, CAIA, 2000.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Clara

Soñé que lograba viajar con mi mente a distintos lugares, que me metía en el cuerpo de una chica que más tarde me enteraba de que se llamaba Clara. Iba a su casa y ella hacía una fiesta, se vestía pero la construcción del relato tenía flashforwards y flashbacks constantes, no iban a donde yo quería sino que me iban mostrando las situaciones de manera entrecortada, en donde a ella le ofrecían pastillas anticonceptivas. Después seguía organizando la fiesta, sacando el lago artificial que tenía en su casa y cambiándolo por una pileta. Se ponía tacos. Me daba cuenta de que hay sueños que se arman a partir de continuidades con distintos sueños pero en el sueño yo no soñaba sino que meditaba y viajaba hacia distintos momentos de su vida. Nunca vi cómo era Clara porque yo estaba en su cuerpo. El espacio al que llegaba en un momento era similar a un sueño anterior, con una casa con vidrios esmerilados de color verde o transparente, una especie de casa chorizo en un barrio tranquilo (con un resto diurno de haber visto esos vidrios y recordar que hay algo de ellos que no recuerdo). La idea del viaje era fascinante, yo podía ir a donde quisiera en ese lugar, a cualquier espacio arquitectónico, porque no era un sueño sino una realidad, entonces los espacios no se construían a medida que yo avanzaba sino que ya estaban ahí listos para que yo los recorriera. La fiesta en la pileta finalmente era en un lugar acuoso central rodeado de edificios. Ahora no sé si esto último es de este sueño o de uno anterior, o si es un segundo capítulo de un primer sueño que se inició en la siesta de la tarde (ese es el problema de no anotarlos todos, de no haberlos anotado por muchos años)



Recordado, escrito, copiado y pegado aquí durante la reelaboración de la ficha Burucúa, José Emilio. Historia, arte, cultura. De Aby Warburg a Carlo Guinzburg. Cap. 1. “Aby Warburg (1866-1929). La civilización del Renacimiento, la magia, el método”. Buenos aires, FCE, 2002.

martes, 22 de octubre de 2013

Ciudad

"Estábamos con Agustina caminando por la calle (una calle como las que están cerca de Aysa) y aparecía una bomba cohete que había caído y era de la guerra. La juntábamos y  la queríamos llevar al supermercado, pero no se podía. Después había gente que vivía del otro lado del espejo, había una chica rubia que del otro lado era morocha. La rubia estaba sentada al lado de un chico en una habitación roja"

19 de abril de 2007

Pasadizo

"Por el botiquín del baño entraba a una habitación con un placard re lindo, era re grande y yo me escondía ahí adentro"

9 de abril de 2001